Alrededor del mundo de la fritura hay demasiados falsos mitos alimentados por las empresas que quieren vender un producto de inferior calidad frente a los verdaderos zumos de aceituna. El problema no es la falsa información sino el inmovilismo de quienes tienen que defender la calidad nutricional de los aceites de oliva vírgenes. Quizás porque quienes pagan esas acciones venden también aceites de semillas y refinados…pero esa guerra no corresponde a la Escuela librarla, sólo informar y formar para que el consumidor sepa lo que hace.

En este caso os proponemos unas cortezas de bacalao. El aprovechamiento de todas las partes de un alimento es fundamental para paliar el despilfarro de comida. Una manera es mirar a los alimentos desde muchas perspectivas. Hoy os hablo de hacer unas “cortezas” con la pìel de bacalao, que, además de deliciosas, aprovechan al máximo la compra.

No tiene más misterio que quitar la piel, lavarla y secarla….después la magia del virgen o virgen extra obran el milagro de hacer una fritura deliciosa…crujiente…y para no abusar.

 

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