Que el agua es un bien muy preciado es algo obvio pero no siempre somos conscientes del despilfarro que llevamos a cabo en nuestras viviendas y negocios.

Siendo conscientes de esta situación, y en la medida de nuestras posibilidades, os quiero dar unos pequeños apuntes de ahorro y reutilización de las aguas de lluvia, las aguas grises y las aguas negras.

Empezaré explicando qué significan estos conceptos. Está claro que las aguas procedentes de la lluvia o pluviales no necesita explicación alguna.

Aguas grises: Provenientes de lavabos y duchas.

Aguas negras: Provenientes de los inodoros y la cocina

El tratamiento de este tipo de aguas difiere bastante entre sí, aunque lo que tienen en común es que necesitan circuitos hidráulicos separados dentro de la casa. Plantearse este tipo de instalación es recomendable antes de la construcción de la casa pues requiere planificar diferentes circuitos.

Quizá sólo estáis interesados/as o sólo podéis llevar a cabo un tipo de reciclaje, puesto que el volumen de agua que generarían entre los tres sistemas superaría la demanda de agua en los usos que se le da a este recurso. El tratamiento de estas aguas no genera agua potable, cuya consecución sería más compleja; por eso se aprovecha mayormente para limpiezas -suelos, coche, lavadora, etc-, o para regar el jardín.

De hecho, la FAO recomienda el uso de aguas negras recicladas precisamente para regar el jardín, dado que el tratamiento de las mismas las higieniza pero no elimina los fosfatos y nitratos, que son la base de los abonos.

Tradicionalmente se han aprovechado de manera muy eficaz las aguas de lluvia en las viviendas de zonas rurales a través de la canalización del recurso y su almacenamiento en aljibes y cisternas.

Este agua de lluvia es muy blanda y se podrá reutilizar desde el huerto, jardín, terraza hasta la lavadora o inodoros. Precisamente esa característica hará que necesitemos menos detergente en la lavadora con la consiguiente reducción de contaminantes.

Es necesario incorporar un filtro para que llegue al depósito en las mejores condiciones posibles y no haya obstrucciones. Además hay que tener en cuenta que para una mejor conservación debe no estar expuesta a calor y luz. También hay que disponer de un sistema de desinfección para que no se generen bacterias.

Cuando el agua de lluvia va directamente al aljibe sólo podemos utilizarla para riego.

Las aguas grises procedentes de lavabos, duchas, lavadoras se filtran y pueden utilizarse reutilizarse en ese circuito sólo filtrando. En el caso de utilizar para riego tanto las grises como las negras necesitan una depuración y filtrado.

En otro artículo hablaré de los filtros para depurar y revitalizar el agua en nuestras casas y negocios.

Y recordar que cada gota de agua que perdemos es un tesoro irrecuperable.

Mar Luna Villacañas. Directora de la Escuela Europea de Cata

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