Con la llegada al Mediterráneo occidental de fenicios y otras poblaciones mediterráneas de origen vario, a lo largo del primer milenio a. C., se introdujeron dos cultivos emblemáticos, el olivo y la vid, que junto con el trigo configuraron la denominada «tríada mediterránea». El pan, como alimento básico, y el aceite y el vino, inicialmente como elementos especiales y de alto valor social, con los que se hacían intercambios y comerciaba, pasan a constituir la base alimentaria de la Dieta Mediterránea.
En diferentes vídeos os iré aportando datos interesantes alrededor de esta Tríada que ha terminado convirtiendo (sobre todo gracias al Olivo) en Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO